
Sentada frente a la mesa del doctor , leía el cuestionario que este le ofreció. Marcó las siguientes casillas:
• Sin enfermedades graves.
• Sin fracaso escolar.
• Sin adolescencia difícil…
• Con mucho amor para sus padres.
Hecho esto, firmó satisfecha, acababa de elegir a su niño a la carta.
1 comentario:
No obstante, bastó con que atravesase la puerta y se viese en la calle para que la asaltasen las dudas... Allí, en Eritrea, también ya se podía elegir a veces como nacer, pero en ningún caso como vivir, como morir...
Un abrazo.
Ps. Toda Pizarnik es inquietante.
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