miércoles, 18 de marzo de 2009

GÁRGOLAS





Anochecía, las luces de la ciudad comenzaban a encenderse iluminado los edificios ,creando ese juego de luces y sombras que tanto le gustaba contemplar.Las calles hace unas horas eran un hervidero de gente, niños, mujeres ,hombres ,turistas y propios ,nadie había querido perderse el acontecimiento de aquel sábado festivo.

Había sido un precioso día de primavera ,los jardines cercanos habían cedido los aromas de sus flores incipientes,gladiolos,margaritas, el de las rosas destacaba en el ambiente.

El rio en el que ahora, apenas unas luces encendidas denotaban la existencia de movimiento todavía, volvía a la calma.
Había estado muy concurrido , infinidad de pequeños barquitos atiborrados de gente sobre sus cubiertas, sin olvidar los otros más grandes que hacían el recorrido para turistas varias veces al día, lo habían cruzado de puente a puente.

Desde primeras horas de la mañana se habían ido congregando en las rodalías de la catedral numerosos curiosos ,para obtener los mejores lugares, todos querían ver la colocación de la nueva gárgola .

Un gran acontecimiento,esto no sucedía desde el SXIV .Todos conocían tan insignes figuras. Siempre allí vigilantes, guardianas, como miembros de una sociedad de piedra ,colocados sobre la parte alta del edificio.

Ella, interesada en gran medida, por estas figuras grotescas, las había dibujado en innumerables ocasiones.
Formas humanas con bocas exageradamente abiertas como si quisieran engullir todo lo que les rodea.
Esculturas de animales, muy poco reales, mezcla de caracteres demoníacos, mágicos..
A veces tras mirarlas durantes horas creía ver que todos le sonreían maléficamente como adivinando que algo terrible podía pasarles a los humanos, pero no acertaba a interpretar, si ello les ocurriría si entraban en la catedral o como consecuencia de no hacerlo.

Muchas lecturas hechas sobre las teorías de este arte terrorífico sin embargo no daba exactamente con la clave del lenguaje en que estaban esculpidas. Si, como estudiante de arte sabía que tenían una finalidad escultórica ,desalojar el agua de lluvia para que no discurriera por las paredes del edificio ,pero dotada de gran imaginación ,como estaba ,pensaba que existía algo más, por eso volvía a observarlas día tras día, esperaba encontrar en ellas un rasgo diferente ,algo a que aferrarse para concluir, que aquellas gárgolas no solo eran piedra decorativa.

A veces, según la iluminación o las sombras, acertaba a imaginar cambios gestuales, guiños malvados, advirtiéndole que se sabían observadas pero, parecían decirle mudamente: nosotras, también te vigilamos,os vigilamos.

Aquel día,17 de Marzo de 2009 era histórico ,se había a colocado la réplica exacta, de una gárgola legendaria.

El dragón Gargouille, aquel horrible monstruo que dio origen a todo hacía ya muchos siglos. De cuello largo, rectilíneo y voraz boca, que tragaba todo lo que le era cercano. Por sus fauces escupía tanta agua, que era capaz de provocar tempestades.

Tras graves y horribles destrozos ,tuvo que ser exorcizado y quemado en la hoguera ,pero algo no sucumbió al castigo ,su cuello y su boca que fueron expuestos en la fachada del ayuntamiento para escarnio público.

Esta historia ,la recordaba cada vez que las miraba y silenciosamente les decía :vosotras malditas , de corazones de piedra,ahí estáis esperando…pero¿ a qué, a quién?

El día anterior había decidio ir hacia Notre Dam paseándose, la recorrió por fuera esperando encontrara una señal ,que desde luego no vio, se adentró en la oscuridad sagrada de su nave, la admiró una vez más y al salir de nuevo al exterior y levantar la vista hacía ellas, supo que lo sabían , llegaba el esperado.

Apenas quedaban visitantes, Gargoille instalado junto al resto de figuras esperantes, las campanas de la catedral habían hablado al viento, las gente había reído, aplaudido y admirado la majestuosidad del nuevo inquilino de la catedral. El maestro cantero fue ovacionado por la grandeza de su obra.

Todo había quedado dispuesto ,las piezas empezaban a encajar .Ella sabía que de todas aquellas bocas, la más reciente, iba a exigir sacrificios humanos como ya lo hizo en el pasado, pero ¿quién iba a poder detenerlos, si todos pensaban en Gargouille como una maravillosa pieza escultórica?

Un escalofrío le recorrió la espalda,al imaginar futuros sucesos.Echó una última mirada a la hilera de figuras , y muy lentamente , sin esperanzas emprendió el camino a casa.

3 comentarios:

Sílvia dijo...

Gárgolas que vigilan, gárgolas que defienden, gárgolas que asustan a quiénes las miran y gárgolas que sorprenden a quiénes las admiran. Si echamos un vistazo a las alturas de los edificios más emblemáticos allí estan ellas expectantes a los nuevos individuos.

El éxodo dijo...

Gárgolas... a imagen y semejanza del ser (in)humano, siempre dispuesto a entrometerse en la vida de los demás y a devorarlos. He conocido muchas, convivo con ellas a diario.

Un abrazo.

esco dijo...

Son observadores celestiales que se mofan de nuestra patética vida. Muestran su risa inteligente con formas amorfas que definen cuan de estúpido es el ser humano a lo largo de los siglos.
un beso cariño.