sábado, 30 de mayo de 2009




Los minúsculos granitos de azúcar caían sobre el ardiente café que los acogía, deseoso de ser endulzado.
No sucede esto muy a menudo ,la sacarina le ganó la partida ante ella,dispuesta a poner de su parte todo lo que fuese para no disparar si la había ,aquella herencia congénita que estaba seguramente a la espera, como todas aquellas cosas indeseadas.

Mientras el café y azúcar se aliaban, se mezclaban,se fundían…leía atentamente la frase que le había traído en suerte el azucarillo: La edad tan sólo es la huella de los caminos que hemos recorrido.

Instintivamente levantó la cabeza para verse reflejada en el cristal de la ventana que tenía frente a sí. Se reconoció , vio la huella de los caminos recorridos, de las veredas contempladas y nunca iniciadas ,de los que por algún motivo tuvo que abandonar e incluso de los que la abandonaron a ella, confundieron o engañaron .

¿Demasiadas huellas?
No, como decía el sobrecito,solo las de la edad…pero cuando se esta a tres días del cumpleaños, se es más susceptible al paso del tiempo.

Una suave brisa entró por la ventana entreabierta, el cristal le devolvió el cabello revuelto, una gran sonrisa y ella puso el pensamiento:Bienvenidos los caminos e interesantes se me hagan.

2 comentarios:

El éxodo dijo...

Los migas de pan de los años, como en el cuento, se las comen las palomas del olvido. Imposible encontrar el camino de regreso. Sí, habrá que mirar hacia delante, por oscuro que pueda parecernos el final del túnel.

Abrazos.

Elena dijo...

Los años vienen sin parar, pero con ellos viene también LA VIDA...bss de 37