martes, 28 de septiembre de 2010

Mi padre,el tejedor de sueños







Y leí que ya estaba acabada la manta de crochet,la manta de ganchillo de toda la vida,y leí que "lo bueno de una manta, más que aportar calor, es conservar al que se refugia bajo ella, ser cómplice de besos intercambiados, dar cobijo al cariño que se entrega durante las noches más frías..."

y yo pensé,en el cariño, en la complicidad,en la ternura.
Y yo pensé, en mi padre,no porque el tenga una manta de crochet o sea tejedor de ellas,pero si,porque es sabio en el manejo de la urdimbre para crear ilusiones y fantasías.
Mi padre narra la vida, como una historieta, un cuento, es el mejor tejedor de sueños que conozco.

La manta de crochet, me hizo recordar a aquella otra ,que mi madre tenía en su cama de matrimonio,era de color amarillo con rallas horizontales azules,todavía existe ,ya muy viejita usada para otros menesteres, que no son ni el abrigar ni dar cobijo.


Recordé la manta,pensé en mi padre y los juegos que inventaba cuando yo era muy niña,tanto, que me sorprende poder recordarlos aún .Eran los tiempos en los que iba a su habitación,me subía en su cama y ya estaba preparada para jugar, era mi padre el motor de los juegos,su juego preferido ,los viajes, y siempre terminaba diciendo aquella frase:-¿Vale que íbamos en tren?,mi respueta siempre era:- vale.

"-Chaca-chaca-chaca.....piiiiiiiiiiiiii piiiiiiiiiiiiiiii ,la locomotora se pone en marcha lentamente, empieza a echar humo.Nosotros estamos sentados al lado de la ventana.
El tren empieza a coger velocidad,mira los árboles que rápidos pasan,mira las casitas,llegamos a un pueblo y el tren parará en la estación .
Se oye la voz del jefe de estación:-¡pasajeros al tren!

Reanudamos la marcha cada vez más rápido,cada vez mas rápido.
Chaca-chaca-chaca...
Pasamos por un puente muy alto,debajo un río que se ve pequeñito y una curva,otra a la izquierda, una recta.
Mira,allá a lo lejos se ve un túnel largo largo..."

Esta era la parte del viaje que más me asutaba, porque mi padre simulaba el túnel poniendo la manta sobre nuestras cabezas,a modo de una bóveda de piedra.La longitud del túnel,por tanto el símil de la manta, variaba, dependía de mis nerviosos o el miedo que me diese pensar en estar tapada totalmente.Si me asustaba ,bajaba la manta y el tren volvía a circular tranquilamente por una vía recta.

Esto podía repetirse tantas veces como energías tuviese yo o como paciencia mi padre. La máquina arrastraba los vagones otra vez a la luz y yo con ellos. Volvíamos a ver un paisaje imaginario en las paredes de la habitación , campos, un rebaño, un perro, que ladraba ,el pastor que silbaba para reorganizar a las ovejas.
Me volvía a sentir tranquila y ya empezaba a desear el momento de adentrarnos otra vez en el largo túnel ,y de pronto era yo la que decía:" -¿vale que llegaba otro túnel?..."

Sigo recordando ese juego,donde compartía con mi padre su ternura,y toda su fantasía, incluso cuando entrabamos en aquel túnel, que debían simbolizar todos los miedos del mundo y los mios propios, para mí nunca fue tan oscuro ni lóbrego, sino de un cálido amarillo.
Siempre sentí el calor protector de sus brazos ,que me daba seguridad ,e imagino que por esa reafirmación de mi fuerza ante las cosas o situaciones que me asustaban , insistía una y otra vez en subir al tren y entrar en el túnel.


Al escribir sobre ello, enlazo una estrella más a esa manta invisible que voy tejiendo con mis relatos y evocaciones,urdimbre de sensaciones,recuerdos hechos letra,una manta, que me arrope en los días solitarios, una manta que, me impida olvidar,lo que los años se empeñan en llevarse.



Este relato surge,tras la lectura del post sobre la manta de crochet de ISORA y el comentario,que de él, hizó, el CHIADO

10 comentarios:

Mimo dijo...

Es un lujo contar con un tejedor de sueños en nuestra infancia, nada nos hace más fuertes que la presencia de un padre implicado en el crecimiento de sus hij@s.
Saludos y abrazos.

Elena dijo...

¡Que lindo relato y qué grandes recuerdos haces que vuelvan a nuestra memoria, gracias Dafne...bss

MTeresa dijo...

Es un recuerdo precioso,
he entrado por curiosidad
al ver el título
EL TEJEDOR DE SUEÑOS,
un amigo mío también lo era,
pero en la estricta realidad
de cada palabra.

Dafne dijo...

Gracias Mimo por tu lectura y tu comentario,realmente no se muy bien donde escribirlo,soy novata y no acabo de aclararme aún con Boherase..poco a poco..de momento me da la oportunidad de llegar a mas gente,gracias de nuevo.

Dafne dijo...

Gracias M Teresa por pasarte por mi blog y dedicarme un tiempo...veo el título de tu último post,la nostalgia,eso tiene que ver mucho conmigo,mi blog esta impreganado de ella.

Besos

Dafne dijo...

Ay Elena..tu tb me haces recordar con tus vivencias de mami con niños peques las mias cada vez más lejanas..jeje lo que disfruto.
Nos leemos!

rosa_desastre dijo...

Lo bueno no es conservar esa manta de crochet, lo grandioso es que bajo ella, sobre ella, a traves de ella eres capaz de mostrarnos el calor de los sentimientos.
Un beso

elintimistasecreto dijo...

Es verdad que llega un momento en la vida, después de muchas batallas, después de algunas heridas y también, por qué no, de días de fiesta y risas. ..un día, digo, en que nos hacemos otra vez pequeños, en que deseamos recuperar la sensación insustituible de que en nuestro lejano pasado hubo un momento, hubo momentos, que eran de magia pura. Qué bonito relato el que nos regalas con esta entrada y qué afortunados son aquellos que tuvieron los brazos protectores y mágicos de un padre o una madre para enseñarles que existen también mundos en la imaginación.
Besos mediterráneos.

PEDRO E BETANCOURT dijo...

Con tu poema,viaja también mi padre,sobre los trenes de la vida,alegrando cada una de las estaciones y musicalizando el verde horizonte,el pito fuerte que se va esparciendo por el aire,llega al oído del corazón del hijo,que no se detiene,y sigue tejiendo el sueño de su padre...Un saludo...sigamos en contacto...

Isora dijo...

Dafne, qué sorpresa más grata!!!
Entro hoy a leer tu blog y me encuentro con una entrada preciosa.
Me alegro que mi manta te haya llevado a recordar esos juegos de la infancia, acompañados de tu padre y de esa otra manta que tenía tu madre.
Me encanta tejer, y me encantan los tejedores de sueños.

Te invito a tomar un té ;)

Un saludo!