lunes, 16 de noviembre de 2009

Mis rebautizados

Los he convocado y algunos se resisten a venir,otros en cambio,se han ido acercando tímidamente ,apareciendo por los repliegues de mi memoria a modo de calles imposibles.

Mª Carmen García,siempre nombrada así por mi, como acto diferenciador, por si hubiese otra,que no la había.Mi amiga.Para mis padres, era en cambio ,la hija de Federo el embustero,término este, que no explicaré por la obviedad del mismo.
Su prima le anda a la zaga ,chiquilla de piernas largas, morenas y "encalcetinadas", de temple mandón y genio corto,sus enfados los contabamos a pares,Loli,la de la dolores del gordo, así la llamabamos, por más señas de identidad.

Rosi,la tona,nieta de la señora Antonia ,mi vecina,que por abreviaturas del lenguaje cotidiano, terminó siendo Tona para todos y segundo nombre de los de su familia,hasta la generacion de los nietos. Nuestra maldad con ella,era llamarla,la gato,por el azul de sus ojos.Pienso hoy, que bien pudiesen ser celos lo que nos inspiraba,por la escasez con la que se veía dicho color,por aquel entonces.

Vicentica la pescatera,que nunca vendió pescado,pero si su abuela y su madre, alcanzándole los reflejos platedos de aquella sardina fresca que tenían entre hielos en las cajitas de madera.Al final del día en el amplio patio que precedía su casa,mercado improvisado, quedaban las cajas vacías ,olor a pescado y moscas,millones de moscas.

Tras la cortina de palillos del horno,asoma una cabeza rubia,casi perfecta, el chico de la película; guapo,listo,en unos años,un buen partido,es Juanjo ,el carpintero,con su prima Nieves,que se pasa el día con él,entre harinas ,panes y pasteles.

Manolo,el caracol, baja por la taberna del "tío jorbolero",con un balón en una mano y en la otra,su hermana, de la que tira con fuerza,enrabietado, por tener que cuidar de ella.Esta tarde, él será el jefe,el que lleva el balón,manda.

Mientras unos, nos sentamos en el banco de la fuente, otros han ido a llamar a Miguel el Raimundo, que vive en la calle de atrás.A hurtadillas miro la mancha de nacimiento que lleva en el cuello,es de color café con leche, no muy grande ,me pregunto,si no será ella, la verdadera culpable de su tartamudeo.

Todavía no ha llegado, Miquel el marquete, andará por su casa, la pollería del pueblo.Cuando entras en ella,hay una ancha escalera al frente,allí ponen el árbol de navidad,que bonito que es ,su padre,como sabe de electricidad, decora con varios juegos de luces , la verde rama de pino.Deseo que mi madre me mande a comprar medio pollo, de la parte del hígado ,para quedarme embobada mirando aquellas intermitencias.

Mi eterna rival,Mª Jose la oliva, no ha llegado,siempre andamos disputando el primer puesto en la fila de clase, cuando la maestra pregunta la lección.Igual no somos muy amigas,sólo unas buenas enemigas que nos controlamos bastante en las distancias cortas,claro que esto,sin mala idea ,que somos niñas.

Si esta tarde, jugasemos en la plaza,entenderíamos la ausencia de Pepe el manquillo ,lo veríamos entrar en la iglesia,Don Vicente,el cura, le ha dado permiso para tocar el armonio.
Pepe,es el jefe de los monaguillos ,investido de rojo y blanco,ejerce su pequeña parcela de poder. Sabe tocar las campanas,recorre la serpenteante escalera de acceso al campanario y conoce el lugar donde se esconden las llaves de la luz,y se bebe el vino de oficiar misa,en definitiva,es el segundo de a bordo después del Señor cura.

Se oye una madre gritando por la ventana de la tienda de ultramarinos,
-¡José!-Busca a su hijo,nunca se sabe por donde anda, si de algún pajar sale humo, ahí está la respuesta.
José el llovera,el niño del ojo de cristal.
Cuentan que su abuelo sin querer ,le clavó el gancho de coger olivas,y por complicaciones posteriores de la herida, la infección aconsejó,poner un inespresivo ojo.El llovera,nos asusta con quitarselo y correr con él en la mano tras nosotros.


La puesta de sol,la llegada de las caballerías al cercano abrevadero,los silbidos de los pastores a sus perros para llevar las ovejas a los corrales,la llegada del camión de portolés ,con los trabajadores de la construccion del embalse,únicos asalariados en el pueblo,son señales inequívocas,de que es tarde ,momento de perdernos por las calles, camino de nuestras casas.

En mi silencio ,lo que empezó de manera tímida,se convierte en un clamor aturdidor.
Puertas y ventanas de las casas se abren,a mi paso,salen sus gentes para hablarme y gritarme sus nombres y sobrenombres,Isabel, la peluda,Jose, el cestero,Graciano y la tía Mangas,Angelina, la ojitos,Martín el beato,Dolores, la coja,Elena, la ministra,José, el cartero, que hace extensible su profesión a su mujer,para todos también la cartera,Mercedes, la tentacuatra,con su carita de modelo profesional,Federico, el chulo,Rafael, el coles,José ,el porcho,Miguel el tenderico,el baratas,los gruguetas......

Tantos y tantos rebautizados por una profesión,un rasgo físico,o de carácter.Unicamente dos; Mª Dolores ,la llovera,y Miguel el quinto ,permanecen ajenos a todo,sólo tienen ojos para ellos mismos y sentados en el rinconcito ocuro ,en la puerta de Maribel la coneja,como cada tarde,desde siempre,juntos,acercan sus cabezas y sus labios para hablarse ,seguramente de amor.

2 comentarios:

rosa_desastre dijo...

Fantástico recorrido por esos nombres "impropios" que hacen historia en nuestras vidas. Cuantas paginas por escribir que guardan tantos "rebautizados" en la memoria personal de cada pueblo.
Un abrazo

Artal de Luna dijo...

Sencillamente... "delicioso".
Leerlo es como veros a todos en la plaza, callejeando, a la dula... eso como dijiste en su dia... "a la dula".