martes, 3 de noviembre de 2009

MIEDO II






Casi ha llegado a casa,se siente aliviada por ello. Esta es la noche de las "almicas" ,entre rezos y vistas al cementerio,hoy tienen licencia para volver a sus casas, para pasear por cada uno de los rincones del pueblo .
Hoy andan sueltas .
Mira de reojo la replaceta oscura y las dos casa que hay en ella ,en las que no vive ya nadie ,solo oscuridad..
¿Estarán allí las "almicas"? Mejor ni mirar y seguir corriendo.

Antes de entrar en el callejón, en el que está su casa, oye el eco de los cascos de un caballo, al chocar contra la piedra de la calle descarnada, cargado hasta arriba de verde alfalfa, poco a poco se pierde en la oscuridad y solo el luctuoso tañido vuelve a llenar la noche.

La puerta de casa tiene la parte de arriba abierta, meter la mano y soltar el pasador, dos tramos de esacaleras y estará arriba en la sala, en casa,
protegida.

Fuera quedará la noche,el quejido de la campana,las mujeres enlutadas con sus flores,Gabriel,el estanquero, Isabel y las "almicas" que van sueltas.Si hay alguien que pueda verlas,a buen seguro, que será ella ,la joven de la ventana acechante, la que las descubrirá.

Cuando oíga a su abuelo esta noche, no bajará a la puerta a recibirlo,esperará a que suba con su regalo ,seguramente un chupa chups de café con leche que le traerá al acabar su partida de guiñote en el bar del "tío botifarrero",al que ve muchas veces asomado al balcón, con su sempiterno pañuelo anudado al cuello y esa voz tan glutural,a veces juega a imitarla.

El abuelo podría traer un chicle ,eso es lo que le gustaría a ella,pero lo que más desea es que acabe este día de fiesta triste ,el día de todos los santos.

El sonido del teléfono corta el hilo de sus pensamientos, su madre al otro lado le pregunta si va a subir a casa, ella mira el reloj, hace mucho que ha anochecido. Solo dice –es tarde mamá ,ya voy mañana ¿vale?
Como decirle que , hoy ,muchos años después he vuelto a bajar por aquellas calles nuestras, corriendo , dejando que todos mis fantasmas salieran a mi encuentro y como aquel día he sentido miedo, un miedo aprendido, atávico e irracional.

1 comentario:

El éxodo dijo...

Yo hace tiempo que dejé de temer a los muertos, tan calladitos y quietos. Otra cosa son los "vivos".

Abrazos.