martes, 3 de noviembre de 2009

MIEDO


Que el miedo es libre y cada uno se coge el que quiere ,es un dicho conocido que yo siempre me repito, cuando noto que he cogido algo más de la cuenta.
***


El tañido lúgubre de la campana suena al atardecer, da señal de difuntos, requiebro lastimero, doloroso, como un lamento que envuelve al pueblo.
Desde primeras horas del día, de este 1 de Noviembre,ha estado sonando de manera intermitente, pero es ahora cuando las sombras van cayendo, cuando su sonido se hace más estremecedor.
Las luces de las calles han empezado a encenderse y lejos de matar la sombra, se alía con ella en perfecta simbiosis, para configurara un anochecer fantasmagórico.

Se le ha hecho demasiado tarde jugando en la plaza, la escalinata de la iglesia brilla tras el roce incesante de los zapatos de los niños en un día de juegos, esas escaleras los atraen como imán, aunque solo sea , en el simple hecho de correr en ascensión a la misma puerta de la iglesia, enorme ,de chapa metálica plateada, finamente remachada de arriba abajo, solamente la distorsiona un gran agujero negro al centro ,siempre oscuro, que no permite ve la quietud del interior.

El eco de sus zapatos de colegiala marrones,retumba al pasar entre las casas en su veloz carrera hacia casa.
A la izquierda tras el enorme muro de de piedra ,ha dejado el ayuntamiento y las escuelas, un poco más y llegará al estanco, de su puerta acristalada con tintineo de campanilla, sale la única luz potente de la calle.El azul del paquete de pipas Churruca ,el rosa de los chicles bazoca o los rosas fuertes de los chupa chups invitan sileciosamente a entrar.

Un poco antes de llegar, pasará bajo la alta ventana de Isabel,esta allí,un imperceptible movimiento la delata.La suave tela de los visillos la protegen como una coraza.Dicen en el pueblo,que no sale desde que fue al entierro de su abuela ,siendo una niña y ya andará por la veintena larga.

Alguien ha salido del estanco, apoyado en muletas de palo, Gabriel ,el estanquero intenta atraer a algún niño ,su figura impone respeto y porque no decirlo, miedo.
De gesto adusto ,escruta, con sus ojos saltones,averiguando si quien se acerca, lleva dinero para entrar en su guarida de pirata, que bien podría serlo.
Se apoya en una única pierna de palo. Las perneras dobladas del pantalón dejan ver sus ausencias, señales de una guerra reciente.

Atrás acaba de dejar el “escurridor ",ese resto de montaña lisa que se ha colado en la calle del pueblo ,haciendo las delicias de los niños,que por él se deslizan durante el día ,tobogán natural. Ahora,amenaza como un oscuro mar ascendente, escasamente iluminado por la bombilla, que balancea con su plato de porcelana requeante, en la esquina de la casa.


Dos mujeres vestidas de negro riguroso, visibles plenamente al pasar por el luminoso blaquecino de la carniceria , caminan cogidas del brazo. Una lleva un cubo con flores, al llegar a las cuatro esquinas, el cruce más ancho de calles del pueblo, se detien bajo el haz de luz de la farola, hablan en silencio.
La niña, al pasar junto a ellas, las mira ,pero sobre todo, sus ojos se fijan en el rojo aterciopelado de las flores, son bonitas ,pero intocables,son flores que crecen a las orillas de los huertos ,cultivadas para esta fecha del año ,son las flores de los muertos.

El reloj acaba de interrumpir el toque de la campana, ha dado ya la media.
Es plenamente de noche y el aire que revolotea su cabello negro es fresco,huele a nada, a noche de otoño triste.

3 comentarios:

Artal de Luna dijo...

Ahora en el cementerio de mi pueblo ya no reina la paz y si la hay, comparte fondo sonoro conla nueva carretera que pasa justo por detras y casi sobrela tapia del cementerio.

Los coches,los camiones, los autobuses,las motos, todos zumban como abejas enloquecidas, a algun muerto en carretera le debe estar tocandola moral, si es que la tienen los muertos, a otros que en vida vivieron en la carretera, al voltante de algun pesado camión, sentira una profunda envidia (si es que los muertos pueden sentir) de la gran velicidad que esos cacharros cogen ahora.

Al resto que vió y sufrió el tajo que producía la carretera nacional en el pueblo, seguramente no les estará haciendo ninguna gracia (si es que los muertos y el asunto la tienen) esta nueva carrera que les viene a perturbar el descanso eterno. Quizá desdoblaron la carretera por ahí, para ir facilitar las comunicaciones con la eternidad.

Alguno (de entro los vivos aún) irá directo al nicho por la velocidad con la que se circula.

Besotes. Y quiero seguir leyendo la historia de esta niña que estuvo a punto de tocar las flores rojas intocables, las flores de losmuertos.

El éxodo dijo...

Aunque me repitan hasta la saciedad que se trata de una costumbre importada y bárbara -como todo, oye, como todo, respondo- siempre preferiré el desenfado de Halloween a la congoja de las flores de cementerio.

Besos.

Elena dijo...

Los cementerios de día por favor....de noche me dan pavor....uuuhhhh (carne gallina me has provocado con tu relato, ja,ja,...bss