
Quisiera quemar a Judas al estilo mexicano,
muñeco grotesco e infame, que encarna lo peor del ser humano.
Quisiera prenderlo yo misma, al verlo tan presente aquí entre las gentes.
Ilusa de mi, lo hacía,icono sentado en la última cena plasmada en aquel cuadro que siempre ví en casa de los abuelos.
Pero no, mudó en inicuo promotor, en vil constructor de pisos en el barrio de Pettino ,desoyendo las palabras de estudiosos y geólogos , allí no se debía construir ,estaban sobre una falla.
Maldito JUDAS que sabías que construías con sangre , maldito que no escuchaste,
más que el tintineo de las monedas de oro. Quisiera volverlo a quemar una y mil veces más ,tantas como granos de arena de playa, utilizada en cada pilar.
Y hoy domingo de resurrección ,Tu triunfo es ,la destrucción allá en L’Aquila.
5 comentarios:
No tengo palabras para comentarte. Simplemente...EXCELENTE.
Los judas de este tipo abundan.
Un beso.
Quien seria ese que no veia más que la satisfacción inmediata de unas monedas que le abrian el infierno.
Todos tenemos un poco de Judas. A él le perdonó Dios y así entró en el cielo, a nosotros...mmm ja vorem...
Genial Rose, como siempre.
Para que no existan sombras, solo basta con quitar la luz.
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