martes, 6 de julio de 2010

La señorita












Señorita,Señorita,su novio -gritaba Pilar ,desde la puerta de la entrada.
Un hombre profusamente abrigado,con pasamontañas,gorro y oscuras gafas protegiendo sus ojos,permanecía inmóvil bajo la arcada romana que franqueaba la casa.
Corría el mes de Abril de 1956,y efectivamente era el novio de la señorita,¿quien si no,iba a atreverse a desafiar las inclemencias de aquel gélido día,nada más que un hombre joven y enamorado?

Una jovencita de tez clara y cabellos dorados corría a su encuentro bajando la escalera a toda prisa,mientras, él, quitaba la nieve que todavía quedaba helada en su ropa,ese blanco manto, le había acompañado desde que llegó a Alcublas,apenas se veían las calles del pequeño pueblo ,y luego ya en monte abierto, fue una lucha titánica contra la naturaleza hasta llegar a la Masía de Cucalón,sabía que ella le esperaba,era el día de su cumpleaños y la última cena oficial con amigos antes de la boda.

Los novios tendrían tiempo antes de la cena de visitar la casa de campo,era la primera vez que él estaba en ella.
De la mano,lo acompañó a recorrer todas las estancias,bajaron al enorme lagar,entraron en la bodega grande ,aquel olor a vino y madera,ella nerviosa,emocionada, recorría con la punta de los dedos ,la superficie de los grandes toneles,llevándose en el gesto,el fino polvo negro del carboncillo con el que se marcaban en la tapa.


Al salir de la bodega ,los invadió el olor a pan recién hecho,madalenas,tortas de almendras,que se cocían en el horno contiguo.
Siguieron caminando hasta las dependencias más alejadas y llegaron a la casa de los trabajadores,donde la chiquillería jugaba con muñecas de trapo casolanas y camiones de madera,cerca del la chimenea encendida, que crepitaba alegremente.
Por último,la capilla familiar,oscura,íntima ,silenciosa,con un suave olor a incienso que acogió un beso largo,cálido,amoroso.

Las luces de la casa se acababan de encender , la enorme lámpara de la entrada reflejaba brillos doradas del Unicornio atrapado en el tiempo y en el espacio,un imaginario jardín de las maravillas,que colgaba en forma de tapiz, en la blanca pared.

El zumbido del pequeño motor del cortacésped rompía la calma del monte a medio día.Él,su marido,cortaba las malas hierbas que habían ido adueñándose de los jardines que rodeaban la casa,unos geranios rojos,luchaban por sobrevivir entre ellas,como los pequeños peces anaranjados, que nadaban ocultos entre los nenúfares en la antigua tinaja.

María,paseaba su vista cansada por las páginas de aquel libro,que traído de la ciudad sería su compañía en el tedioso fin de semana.
Atento ,inmóvil,fantástico como siempre lo había sido, el unicornio dorado,solamente él, permanecía inalterable,con toda su belleza,recordando el antiguo esplendor.

La pequeña campana de la entrada ,dice en su inscripción que fue creada en 1912,pero hoy, permanece silenciosa,cansada de tanto avisar a aquellos trabajadores que su jornada de sol a sol había acabado,podían enderezar la espalda .

Una paloma se cuela por el agujero del tejado para entrar más rápidamente en su cobijo,no sabe ella,que habita en la soñada biblioteca familiar,arrulla feliz a salvo del calor.En el suelo,de mármol negro,casi oculto,polvo,olvido,algunas pequeñas plumas.

María desde el porche contempla los olivos,por ellos pasea un perro blanco de caminar cansino a la busca de una sombra para dormir,languidecer,morir,como la casa sus habitantes y el paisaje...el tórrido sol de Julio,no perdona.




Vaya por delante, mi agradecimiento
a los moradores ,de la casa,esto que acabáis de leer es una recreación literaria partiendo de algunos comentarios que escuché y sobre todo de lo que yo sentí mientras pisé aquel suelo.

1 comentario:

Angélica dijo...

Muy linda la historia, me recordó mucho a la sensación q sentí cuando visité la Casa Museo Hacienda El Paraiso, escenario de la novela María de Jorge Isaacs q se encuentra en el Valle del Cauca, son lugares mágicos donde casi, casi se pueden ver a los antiguos moradores recorriendo los espacios... tienes una manera de escribir q definitivamente transporta...