martes, 5 de enero de 2010

ReGaLito de Reyes.........








Había dejado las compras para el último momento,quizás por la pereza, el tiempo lluvioso ,invitaba poco a salir de casa,o tal vez porque no sabía que elegir,lo cierto era,que a las doce de la mañana de la víspera de reyes, todavía no había decidido que regalarle.

Paseaba distraídamente mirando a un lado y a otro los escaparates de las tiendas;camisas,corbatas,sueters,se exhibían sin pudor bajo los focos,adornados con lazos rojos ,tiras brillantes o bolas de colores.
Nada le llamaba excesivamente la atención, iba a dar media vuelta para salir del centro comercial,cuando recordó sus manos.

Una rápida ojeada al lugar y la descubrió,empujó la puerta de la relojería y mientras esperaba pacientemente a que la dependienta la atendiese,se perdió entre la gran bandeja de relojes que aguardaban para dar su hora.

La esfera negra ,la invitó,entrecerró los ojos y se dejó llevar,prendida del segundero.La cucharilla tintineó al girar desliendo el azúcar en la taza,sus dedos,largos y ágiles la sujetaban con firmeza .Ella permanecía atenta al gesto y al bronceado de su piel,cuando cambiaron de tacto,para rozar suavemente el níveo mantel.
Las manos siempre habían sido su fetiche y por ende, todo aquello que en ellas había;anillos,pulseras,pero sobre todo,el reloj.Los relojes rectangulares, de esfera negra y correa de piel, eran sus preferidos.

Aquella mano debería llevar uno.La mano que rozaba su nuca,dibujando circulos o tal vez infinitos,erizando su piel. Los dedos que conocían las curvas de su lobúlo,la senda de su mentón, el calor de sus labios,la humedad de su boca.
Manos para mecerse en los segundos, degustar los minutos y anhelar las horas de juegos,con los brillos de su nylon,deslizarse por ellos , volver una y otra vez hasta encumbrarse.

Otras manos,ofreciéndole el reloj,la sacaron de sus pensamientos,en estos momentos ya no tenía ninguna duda al respecto,aquel reloj,marcaría los segundos de su deseo.

5 comentarios:

Larrey dijo...

Perdona que empiece el año con tanto ìmpetu pero ¿se comió el reloj al final?

Caminante dijo...

marcaría el ritmo de sus deseos... no que se lo pondría como profiláctico ¡este Larrey!
Besos ¡te lo copio! ya sabes... lo publicaré en un mes -masmenos-
Gracias. Un gusto verte de nuevo: PAQUITA

El Éxodo dijo...

"Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj."

Julio Cortazar.

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Abrazos

esco dijo...

Con esas manos...sólo le falta ronronear al reloj...

Artal de Luna dijo...

Un reloj de esfera negra y correa de piel... sin duda una buena elección. Un reloj es un regalo importante, por presente, por útil, por cercano a la piel y a la mente. Un reloj es algo especial.

Lo peor de todo, abrir la mesilla de noche y apartar la ropa interior... bajo ella una batería desordenada y envejecida de relojes aguarda la mirada. Desde los ojos hasta la parte correspondiente del cerebro un río intenso de sensaciones fluye a la velocidad de la luz... -o más si cabe- y arrastrado por su potente caudal... piedrecillas, hojas secas y alguna rama, todo robado al tiempo.

Sin cuerda, sin pila o simplemente detenido el tiempo de cada uno... una pena... una pena tirar los que realmente quieres tirar... Una pena, una pena guardar junto al resto el que no te quieres quitar...

Un reloj, de esfera negra y correa de piel... la mejor elección para empezar a contar el tiempo, su tiempo, tu tiempo, el tiempo de los dos.