martes, 1 de junio de 2010

Leyenda de Ali Maimo









Allá por el año 1400,llegó al Valle del Carraixet un rico comerciante en busca de las maromas de los barcos demandadas en le puerto de Valencia,que allí se fabricaban.
En pleno proceso de negociación mercantil con los fabricantes,entró en la sala la hija de uno de ellos con una jarra de vino y unos vasos para servir a los presentes.

Era una belleza de cabellos oscuros recogidos en una gruesa trenza,ojos negros brillantes, una tez nívea y una sonrisa que iluminaba la estancia.Ester que así se llamaba,pasó escanciando el oscuro líquido gracilmente ,ligera bajo el vuelo de su amplia falda rosada que escondía una menuda,casi invisible cintura,a la que se anudaba un blanco corpiño,con un escote discreto por el que más que verse, se adivinaba la finura de su piel.

Alí,notó los finísimos hilos que apresaron su corazón,sintió dolor en el pecho y deseó, más que nada en el mundo,a aquella joven.
Los viajes de Alí recorriendo el valle como alma en pena,en busca de la muchacha, fueron en aumento.

Desplegó todo su ingenio y su galantería para conquistarla,y lo consiguió.Aquellos ojos negros brillaban como ascuas encendidas cuando él la miraba.Pero aquel amor no contaba con el beneplácito del padre de la joven ,que ya había conveniado un matrimonio con un cristiano viejo,adinerado ,treinta años mayor que ella.

Los encuentros amorosos entre ambos eran complicados,siempre pendientes de las miradas indiscretas o atentos a una mal querencia,sólo contaban con la ayuda de una prima, de la misma edad,que encubría las citas bajo la excusa de largos paseos por la sierra en busca de plantas aromáticas para abastecer la botica familiar;romero,tomillo,cantueso,manzanilla,té de monte, ajedrea,siempre había alguna que recolectar y era en esos paseos cuando Ali se hacía el encontradizo con ellas.
En las montañas había un refugio natural,una cueva subterránea donde los enamorados vivían aquella locura de amor,de amor inconfesable,apasionado,doloroso...

Fruto de aquellos días, fue el embarazo de la muchacha,el cual con el paso de los meses se hizo visible,sobre todo para la familia.
El padre montó en cólera y lejos de ablandarse su corazón ante las lágrimas de ella y la promesa de amor de Ali,persistió en su negativa y buscando la ayuda de una curandera local, amiga de la familia,urdió una estrategia para que aquel niño no llegase nunca a nacer.

Consecuencia de aquellas sesiones de oscuro curanderismo,friegas en el vientre,emplastos de hierbas,tisanas y algunas otras prácticas fué la pérdida del bebé y una infección que también se llevó a la joven madre.

La desolación de Alí no tenía límite,andaba como loco por la montaña,escondido en aquel refugio donde ambos yacieron y fueron tan felices.
La única que conocía su paradero,era María,que se acercaba hasta allí para llevarle algunos víveres y agua fresca.

Alí se negaba a probar bocado,quería morir.Contó María tiempo después,que aquel hombre lloró tanto,con tanto desconsuelo,que sus ojos quedaron secos y ciegos,sus lágrimas vertidas,lejos de secarse ,quedaron sobre la tierra formando un pequeño manantial que se deslizó lentamente por la montaña hasta surgir al exterior como una pequeña fuentecilla.

Hombre ,lágrimas,agua, quedaron para siempre en la montaña como símbolo de aquel amor tan hermoso.A partir de entonces, aquel paraje se conoce con el nombre de la Peña de Alí Maimó, de la cual surgen ricas y frescas aguas,que nunca han dejado de manar.
Cuentan y dicen los lugareños ,que la mujer que bebe de ellas trae al mundo hijos hermosos y sanos y nunca han de tener parto difícil.



Nota:La Peña De Alí Maimo existe ,aunque nadie me ha sabido decir quien era el tal personaje,el resto de esta historia, es fruto de mi imaginación y una tarde muy calurosa.

5 comentarios:

El Éxodo dijo...

Un buen relato. Pobre Alí. Espero, por él, que en efecto, toda la historia no sea más que fruto de tu imaginación, que, por cierto, ha estado sembrada.

Besos.

Dafne dijo...

Gracias Rafa,siempre tomo en cuenta tu criterio.
Besos!

Victor dijo...

Precioso Dafne, un relato magnífico. Tengo una foto que le que le va como anillo al dedo a tu final, deja que la busque y te la mando, son dos mujeres embarazadas bebiendo en una fuente, la hice hace años, revelada en papel, o sea que me llevará un tiempo.

Besos

Dafne dijo...

Moltes gracies Victor....ja saps la incloure al relat
Besets!

Elena dijo...

¡Madre mía! sí que inspira el calor, sí...ja,ja,...¡oye, que me encantan sus invenciones de leyendas! Bss.