
No fue un mal día el del otro día,incluso diría que fue bueno hasta aquella hora, aquel momento en que tuve que acercarme a recoger aquel papel sellado que decía que estuve ,que trabajé allí,que creo que en ley, de uso ,que no escrita, no debería haber ido yo,deberían habermelo traido “in situ”,pero por cuestiones que achaco al diferente concepto que tienen algunos funcionarios del tiempo,es decir,el suyo es oro,el de los demás no tiene comparación con ningún metal,y mucho menos precioso,por ello, me acerqué a por el mentado papel a la administración pública pertinente.
Laberíntica administración diría yo,localizado el departamento, esperé quince minutos ,a que acabase la llamada telefónica de la persona que en cuestión tenía el sello,mientras,asistí,y lo digo o lo escribo con vergüenza ajena,al más puro cotilleo tomatero,como el de las tardes de alguna cadena de televisión, pero esta vez, en un departamento de educación.
Allí mientras giraban papeles ,las dos trabajadoras, frente a frente, ponían bonita a una nueva compañera que iba a estar en breve por allí y aludían a sus gracias físicas, lo cual le había hecho dar un salto en la bolsa de trabajo.Yo las miraba alarmada por la conversación,pero se habían olvidado de mi,hasta que se abrió la puerta del despacho.
El jefe , me indicó la silla y...que no encontraba en su pc la plantilla,que pidió a las tertulianas que se lo enviasen por mail,que sonó el teléfono, que terminó de preparar vía cable la reunión urgentísima del día siguiente,que salió a la impresora ,que no le gustaba como había quedado,que volvió a imprimir,que sonó el teléfono,que entró otro jefe, que pidió registrasen la salida del documento, que donde estaba el otro cuño…….
Una hora de reloj,exacta,sin estimaciones aproximadas,sesenta minutos para recoger un papel sellado.Mientras esto sucedía,pensaba yo en levantarme e irme, en decir algo no ofensivo ni molesto,pero no me acababa de gustar nada de lo que se me ocurría ,asi que, opté por permanecer seria y callada.Pero hoy dos días después tengo aún el recordatorio de aquello que tanto me molestó e indignó, un herpes labial, que empezó a salir a las horas de estar allí…maldita somatización


































