
Nunca hasta ayer habíamos estado tan cerca,sólo nos separaban dos escalones y dos puertas ,de cristal ambas,más no vino a verme ,no recorrió el pequeño trecho que nos separaba.Tampoco yo lo hice,sin embargo llegué a pensar por un instante,sólo un loco y quimérico segundo, que podría hacerlo,que quizá no perdiese la oportunidad de hacer algo que lo redimiese ante mi,no mucho ,pero si un poco.Claro que tampoco él, podía imaginar mis pensamientos.
Yo le ví por la tele, al llegar a casa,el a mi no,
Lo cierto es que estuvo en lo suyo,entre la multitud,o no tanto ,pero si, entre las gentes,dando abrazos,besos,palmaditas de colega en alguna espalda y hablando al pueblo o a la parte de él, que fue a verlo.
Paseó por el casco viejo,por las calles que bajo su plan de ayuda se habían arreglado,no están mal,es más,incluso son bonitas,adoquinadas.
Por algún lugar,grupos de niños ,hasta cien,pasaron de manera intermitente cada hora,imagino que por delante de él.
¿Sentiría curiosidad por saber a donde iban? Quien sabe.
Los niños que vinieron ,tampoco hicieron ningún comentario sobre quien estaba en el pueblo, ni el despliegue policial que había ,curioso,porque tuvieron que sortear la gran cantidad de coches de alta gama,negros,brillantes,límpios,con sus chóferes serios y profesionales .
Digo que tuvieron que esquivarlos,porque ocupaban toda la acera,incluso la mismísima entrada ,para poder acceder a la biblioteca que, es donde yo los esperaba.
El no vino,y hubiese sido todo un detallazo,entrar al centro cultural,que esa mañana recibió a tantos niños,saludar,sonreir,incluso, hacerse la foto,a los niños también les hubise gustado,pero no subió los dos escalones, ni abrió las dos puertas,barreras infranqueables,resultaron.
No se salió del protocolo.
No nos vió, Sr President,nosostros a usted si,lo vimos en la tele.