
He pasado el fin de semana a medio camino entre los míos y Jaime Bayly con su cojo y el loco.Creo que los primeros, me han salvado de los otros,personajes demoledores y demolidos.Dos ricos jóvenes limeños que por sus minusvalías físicas han sido repudiados por sus ricas familias, incluso desterrados de sus casas.
Una amiga vio la portada del libro,que yo llevaba en el bolso,leyó la reseña y me dijo ,esto no me lo leería.Yo, después de haberlo hecho diría, que tampoco.
No puedo decir que el libro este mal,que no lo está.Las histórias son duras,no digo yo que no sean reales o puedan llegar a serlo. El autor se convierte en verdugo,no les deja alternativa a los personajes, sus lesiones los marcan tanto,que los hace feos por fuera y horribles por dentro,los convierte en monstruos.
No hay salvación para el cojo y muchísimo menos para el loco,no hay redención ni belleza, ni en ellos,ni en el lenguaje y eso ya es lo que me puede,la elección del registro,barriobajero,sórdido ,150 páginas de un relato brutal y de un lenguaje mucho más brutal.
No hay palabras que evoquen,no hay fiesta de los sentidos.Me pregunto si es necesario que el ejercicio literario pase por esos barrizales .
Sabor a tierra me dejó en la boca.
