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martes, 25 de enero de 2011

En el destierro de los sentimientos
















En la última casa ,justo la que hace esquina, por allí por donde pasa el viento helado arañando las paredes ,justo allí, hay más de quince soledades. Quince hombres y mujeres,a las que a veces nos parece que esa designación les viene ya grande y los englobamos en un genérico tristemente igualador, ancianos.

Los ancianos sentados uno al lado de otro, a penas unos centímetros los separan,unos centímetros físicos y un abismo entre ellos.
La mujer que mira sus manos mientras las frota, se estira la falda y luego recoloca su collar de cuentas blancas,va muy arreglada para estar en casa,porque eso es para ella aquello,su casa,quizás espere vista,son las 5 de la tarde.

La otra que me mira es más mayor,el negro es el color que la viste de arriba abajo,hasta los cabellos.Hay un silencio en la sala insospechado para estar llena de gente,solo la película de la televisión,amar en tiempos revueltos ,llena de sonido la estancia.

Me miran con curiosidad ,¿Quién es? Oigo que pregunta un hombre a la cuidadora que me abre la puerta,yo también los miro a ellos con disimulada curiosidad? ¿Por qué no hablan? ¿es la hora del descanso o es que ya no tiene nada de que hablar? Y sobre todo,¿ por qué tengo la impresión que están tan tristes y tan solos?

Ni una sonrisa en ninguna cara, solo una sonríe y habla, Ella, la mujer a la que he ido a visitar,me alegro mucho,tanto como ella de verme ,un ratito en el que hemos hablado de la gente que esta fuera,donde suceden cosas ,donde hay vida…pero dentro ,en la casa, también hay vida,aunque hoy más que nunca me ha parecido una vida lenta, apenas perceptible.

Me voy con dos besos y una mirada general a las quince soledades,empieza a anochecer y la sensación de frío es enorme pese a la calefacción ,la cuidadora llega con una sonrisa y un vaso de leche caliente para ellos.

domingo, 3 de octubre de 2010

Desde el centro del CoRaZón




El viento ulula al pasar por la ventana mal cerrada de la habitación,lo noto frío,
me estremezco.El hombre del tiempo ya avisaba de la entrada en la península de fuerte viento ,lluvia,las temperaturas sufrirían un desplome ,se acerca un cambio de tiempo.

Y yo,pienso en nosotros y en nuestro tiempo,en las horas robadas a la cotidianeidad y me sumerjo en un universo paralelo ,el que creamos tú y yo,hecho de complicidades,de deseos e ilusiones,de roces imperceptibles...de una pasión arrolladora,de besos y abrazos,de labios, de aromas y texturas de corazón.

Las gentes,los sonidos,los minutos,las horas,la vida pasaba y yo apenas lo notaba,si tú estabas cerca,si salía el sol y la luna, si cambiaban las estaciones y seguiamos juntos.

Hoy silencio, ausencia.

Como te he añorado, entretanto, he ido acariciando los recuerdos por temor a olvidarme ,por temor a olvidarte, vives en mi corazón, único lugar donde siempre he podido tenerte.

Y ahora, escucho el viento,y me pregunto si su fuerza será capaz de borrar nuestra presencia,nuestras caricias, el calor de nuestros cuerpos en cada lugar donde tú y yo solo fuimos uno.

Ese viento indomable, ¿arrastrará el sonido de tu voz?,¿alejará de mi tus palabras?
Todavía hoy,te escucho tan cerca,con cada latido del corazón, me hablas.
Me miro en tus ojos y descubro el deseo en tu mirada.

No quiero, que este viento otoñal de años ,viento frío en la noche ya de mi tiempo, nos borre,no quiero que la ausencia nos desdibuje.
Cierro los ojos y veo el sol a través de las nubes que hoy acechan mi universo solitario. Caminamos juntos ,cogidos de la mano bajo la sombra de los árboles, sonreímos y parecemos tan felices....


Tan felices...
Esta ,era la última frase escrita en aquella libreta de tapas de papel reciclado, que ella misma le había regalado,mientras la tenía en sus manos,se sintió una intrusa ,una ladrona de sentimientos,la dejó sobre la mesa con sumo cuidado.

Sentada en la butaca, permanecía con los ojos cerrados aquella anciana solitaria, a penas recibía visitas,solo se acompañaba de sus libros,de otros,que le hacían llegar las cuidadoras del centro,de algunas novedades, que ella misma le llevaba y sobre todo de la compañía de los fantasmas que aún habitaban en su mente,con los que conversaba constantemente,no se fuesen a marchar definitivamente,dejándola totalmente sola.

De cuerpo menudo, rostro surcado por minúsculas arrugas y ojos vivaces,nunca hablaba de ella misma,de su vida,de su juventud,nada, sin embargo, tenía gran capacidad para suscitar,una elocuente conversación en su interlocutor.

Hacia ya casi medio año,que ayudaba con su voluntariado en la clínica, se acercó a ella,porque la veía siempre sola,no estaba especialmente triste, aunque hablaba poco, pero según ella,lo hacía para compensar, por todos los silencios no guardados durante su vida.


Hoy le había robado unas líneas escritas de sus fantasías seniles o de sus recuerdos y se sintió culpable por ello.Echo una rápida ojeada a su reloj de pulsera y antes de irse volvió a mirarla , percibió una dulce sonrisa en sus labios,tal vez soñaba, que volvía a pasear junto a a él y que el sol acariciaba su rostro al filtrarse por las ramas de aquellos árboles