Mostrando entradas con la etiqueta otoño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta otoño. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Lo que queda del verano






Ya se le escucha en la calle,
se asoma por mi ventana,
dicen que llega el otoño,
mostrando sus dedos largos
y he decidido guardar lo que queda del verano,
lo atesoro en mi memoria, resguardado en el almario;

risas de niños jugando,sin horarios en la calle,
chapoteos de piscinas,
olas, finísima arena,
estirarse en la toalla, bajo una ancha pamela
con un libro entre las manos y en el cuerpo;la desgana.


Días de paseo en bici,
ríos,mar,sol y montaña
verdes,azules,marrones...
gaviotas,peces y puentes,
pies descalzos en frescas aguas,
y subir escalinatas, bajo lluvia de castañas.
Un camino que se inicia y una ruta que se acaba,
aquel recuento de estrellas,de jazmines perfumadas;
cien sonidos,mil latidos
y al final....roja manzana.

viernes, 24 de septiembre de 2010

En cada Tiempo lo suyo






En cada tiempo lo suyo,en cada estación ,lo propio.
Definirse como una persona de pueblo,reivindicar que una es del agro,es decir que me siento unida a sus tierras , en las cuales enraizo,a su paisaje ,a sus tradiciones y que dejo que estas me impregnen,en cada época del año,en cada momento de mi vida.

Ser del agro se complica por días,los procesos económicos,los economistas y los políticos, han añadido el prefijo EX a muchos de los pueblos agrícolas de nuestra geografía.No obstante los agricultores por ende, igual que los políticos en el otro extremo, están hechos de una pasta especial con un componente romántico que les mantiene unido muchas veces sólo ya por amor, a su tierra.


Tierra de secano que parece un herbazal seco,campos de naranjos abandonados,por su escasa rentabilidad conviven con otros cuidados y cultivados.
Tierra y cultivos marcados por las estaciones,que dejan su impronta en los habitantes del agro.

En cada estación lo propio,principios de otoño,"la san miguelà",es momento de seguir con la recogida de la algarroba seca y perfumada,a su lado,las higueras de secano ofrecen unos frutos con sabor tan dulce como la miel,que nada tiene que envidiar a los que ofrecen los supermercados.

En las huertas los membrillos amarillean dejando esa suave pelusa en las manos,antes de prepararlos para elaborar el dulce con receta casera, que lo llevará a nuestras mesas hasta el mismísimo día de navidad,merienda de muchas tardes de "no saber que".

Las parras empiezan a perder sus hojas ,ayudadas por el viento,los racimos lucen solitarios,envueltos en bolsas de papel, para mantenerlos,si es posible, hasta la noche del día 31 de diciembre.

Es tiempo de manzana ,fresca o asada.Árboles frutales variados en las esquinas de los campos para tener fruta en cada estación,única posibilidad existente antes de que los invernaderos y la globalización nos sirviesen de todo en cualquier época del año,ahora es un acto casi romántico,comer lo que uno ha cultivado,saber exactamente que es lo que estas comiendo.

Los últimos tomates del huerto de verano,los melones,se preparan para colgar... duran meses y mantienen el sabor,siempre me resultó curioso verlos colgados del techo,incluso ahora.

Tiempo de adobos,las aceitunas,cortadas,picadas,en sal sosa ,al gusto de cada uno,aderezadas con sal y ajedrea...

Cosas propias del tiempo en el agro,donde el cambio de estación viene marcada por la tierra,sus frutos,su recolección..

jueves, 23 de septiembre de 2010

Un@ C@jita Roj@











Hoy, se escucha un silencio no pactado en el pueblo.Paseo en bicicleta por las calles ,apenas encuentro a nadie por ellas,sopla el viento trayendo unas pequeñas gotitas de lluvia,todavía no molestan ,pero llevan la palabra otoño impresa en ellas

La plaza silenciosa,sin niños ni jubilados sentados en los bancos que la circundan, son los únicos que tienen tiempo o se dan permiso para poder disfrutarlo,los demás, como si estuviésemos demasiado ocupados para ello,los saludamos al pasar,con cierta envidia.

Hoy, amarillean blandamente las calles,las accias se sienten un poco más desnudas.
No hay trinos de pájaros, hace días se veían bandadas de ellos reorganizándose,habrán volado ya en busca de tierras más cálidas.
Las golondrinas que anidan en mi casa, hace ya mucho que se fueron,quizás a primeros de agosto,cada año me abandonan antes...


Esta mañana las horas discurren más lentas,yo también...
Está allí,veo y siento la imagen antes de comprenderla, es una despedida.Sobre un altar inmundo, una cajita roja y unas flores de geranio ,ya pasadas,un último adiós.

Hoy se escucha el silencio, sólo habla el viento, aletean las descoloridas banderitas de plástico,que algún nostálgico ha dejado colgadas todavía en su balcón, recuerdo de las fiestas pasadas,del calor de las noches de agosto,del olor de la pólvora y notas de pasodoble.

Y pienso si alguien habrá querido despedirse,en este primer día de otoño,de todo ello,de las risas de los niños cuando viene de nadar,de los paseos en bicicleta,de las noches a la fresca,de las cenas en la calle,de olor de los jardines,del color,del calor

No,debe ser una mera coincidencia,son cosas demasiado bonitas para meterlas en una cajita,aunque sea de color rojo,ponerles unas flores y dejarlos en un altar tan impropio y real como es un contenedor de basura, sin embargo,solo he mirado, no he querido ni siquiera abrirla y mucho menos salvarla de su destino,la destrucción,esta noche,cuando la recojan con su secreto y muera en un vertedero.

Todo queda igual,la dejo allí,expuesta a otras miradas a otros pensamientos...
Mientras pedaleo hacia casa,doy una vuelta de llave más, al cofre de mis recuerdos,de mis emociones,de esos días de sol,de música ,de mar,de paseos,de jardines,de caminos y bicicletas ,los protejo de este primer día gris de otoño para poder rememorar a lo largo de tantos días grises ,de lluvia y frío que están aún por llegar

domingo, 29 de noviembre de 2009

OtOñO














Este otoño temeroso de llegar,decidió mostrarnos hoy, su rosto más gris y su fría mirada.Tras los cristales el viento arranca quejidos lastimeros a las palmeras del jardín.Unas finas gotas de lluvia siembran la calle.En los bancos de madera, soledades y los nombres mojados ,tristes,de unos jóvenes y el verano.

Rituales mágicos para conjurar el día se inician en le interior de la casa.
La cocina desde primeras horas de la mañana despliega un mundo de sabores y olores.
Lentamente hierve la comida,el cocido,aprendido de la madre.De la olla emanan vapores, que empañan los cristales e impregnan las paredes.
En el horno se cuece la masa de la torta casera, con fragancias a limón y canela.
En la casa ,cálidez y tranquilidad.

La mujer hogareña, que también hay en mi, se siente feliz.Piensa en ramos de flores secas,manteles largos cubriendo las mesas,en alfombras mullidas,en mesitas con blancos tapetes de encajes,en el rojo de las flores de pascua,y también se siente un poco niña,dibujando en la alfombra, deslumbrada por los colores de la cajita de Alpino,recortando una y mil figuras de papel;flores y unas gafas,con forma de corazón para mirar el mundo.
Muchas fotos,unos libros de lectura ,un cuaderno de escritura...son recetas y un conjuro para esta tarde de otoño fría.

domingo, 19 de octubre de 2008

EL AROMA DE LAS MANZANAS





Como cada otoño, repito hasta la saciedad que no me gusta esta estación y muchísimo menos el invierno , pero sinceramente tengo que reconocer que el motivo es que me lleva a la nostalgia y que si no me esfuerzo un poco, me llevaría a la tristeza .

No obstante le reconozco al otoño algo maravilloso, el aroma, sobre todo el de las manzanas asadas.
Me gusta tener manzanas en casa , asarlas y comerlas...pero me gusta sobre todo el aroma que sale del horno y se extiende por todos los rincones, un olor dulce ,tibio…
Así pues para mi, Septiembre trae aroma a manzanas …y el color amarillento ,el color de mis recuerdos…

Debes ser que el aroma ejerce como potente activador de mi memoria y me hace regresar a otros momentos de mi vida , momentos de una época de niñez, que ya desde mi madurez añoro…

Tengo añoranzas de esos tiempos, de mi pueblo ya abandonado hace tantos años, de aquella casa en la que viví los primeros diez años de mi vida, aquella casa situada al fondo de un callejón, que mi madre siempre tenía limpio, recién barrido y regado a mano, como hacían las mujeres antes en los pueblos .
La recuerdo de parte mañana metiendo la mano en le cubo de agua fresca y regando la calle. Cultivaba geranios , claveles ,que colgaba en cualquier maceta o lata y unas plantas llamadas “mampedros”, que surcaban todo el estrecho carrerón…ello hacia que aquel rincón no pasara desapercibido para nadie que subiese por la calle .

Aquella casa , pintada de blanco , con los marcos de las ventanas azulados, y la puerta no barnizada, sino pintada con una especie de pasta terrosa que le daba un color marrón rojizo .
Mi casa, allí en la calle Del Barranco, tenía personalidad , años y atesoraba vivencias suficientes para protagonizar una historia.

Era una casa de pueblo, la entrada, escaleras, primer piso, escaleras y la cambra , chimeneas en el segundo y tercer piso y sobre todo un mundo mágico de estancias sin nombre a las que se llegaba desde la cuadra bajando por un pasadizo hasta llegar a una especie de cueva en el fondo de la casa, a la que por supuesto mi madre me tenía prohibido bajar…pero que yo tuve que visitar ,porque guardo en la memoria las imágenes de todo aquello.

Ventanas no demasiado grandes desde todos los pisos a las que yo me asomaba ,sobre todo la de la del tercer piso ,que era mi preferida,la llamabamos “la “cubierta” ,si me subía a una silla, podía ver mejor las montañas, sobre todo una muy curiosa con forma de mujer que la llamaban “Jesusa”,la carretera ,los coches pero sobre todo ,el autobús de línea que iba a Valéncia y el rio, el Túria , con su ribera de chopos .

En la entrada del pueblo una casa señorial de dos plantas que tenía nombre propio “el chalet” ,que luego con el paso de los años y ya abandonada nos mostró en uno de sus laterales antiguas pintadas repúblicanas, un poco mas adelante el abrevador para los animales, siempre había algún caballo ,mula o burro refrescando..los campos de huerta estaban a ambos lados de la carretera de entrada .
Todavía hoy veo a mi padre con su rebaño de ovejas de camino a los corrales que estaban un poco más arriba , por la senda de detrás de la Venta o antigua posada, el camino se hacia cada vez más angosto ,rebasando la antigua cueva del” tio Abelino”,que a saber quien era aquel señor ,tendré que preguntárselo a mi madre, para saber si ella sabe algo.

Otras veces si mi padre pasaba no muy de noche, iba con mi madre de la mano a esperarlo y lo acompañabamos hasta cerrar las ovejas para luego volver todos a casa con el perro, un perro, pastor, así se llamaba , por su oficio, y por originalidad de mi padre para poner nombres, claro.

Pastor era un perro joven,y lanoso, que había sustituido al ya viejo y fiel Moro, un perro de color negro,que impresionaba, ya he dicho que mi padre era muy originalen los nombres.

La casa, como veis tenía una vista panorámica ,diríamos ahora, en cinemascope y creo que también tenía sound round,…

La disposición de las casas de estos pueblos tan antiguos como el mio, unas sobre otras ,hacía que aunque estuviese muy arriba pudiese ver las cosas ,las casas y las gentes del pueblo fácilmente.

Y de sonido , estaba genial, como ya de dicho, aun recuerdo a mi abuela que varias calles más abajo se asomaba a su ventana , me asomada a la mía y me gritaba para que me apartase de la ventana o del balcón, porque también lo había.

Que decir de aquel balcón maravilloso y muy muy peligroso según decían los mayores que me rodeaban, no podía asomarme a él por la altura y sobre todo porque se apoyaba según se veía por abajo en un entramado de hierros y cañas ya muy estropeadas, así que pocas veces cuando estábamos en el comedor pude asomarme a él.

Lo sorprendente es que muchos años después aquel balcón que siempre amenazó con hundirse permanecía entero.

Todo estaba alto en aquel pueblo, mucho para una niña que estaba constantemente vigilada y oyendo baja de ahí que te puedes caer, quizás sea por eso ,que después desarrolle un vértigo enorme,¡ ay abuelita, con tanto sermón!

Lo cierto es que aquella ventana me descubría un mundo maravilloso a lo lejos, y por descontado también a lo cerca, porque justo debajo, estaba el tejadito de un vecino que atesoraba algunos tesoros maravillosos que mis manos traviesas habían ido lanzando a él y ahora deseaba recuperar…

Brillaba sobre todo un zapato de mi madre, con tacón de corcho y cuña que este verano pasado hubiese hecho furor..y una muñeca, allá, justo enganchada en una de las ultimas tejas, tesoros inalcanzables y deseados tesoros como estos pequeños recuerdos ahora evocados ,talvez, solo tal vez, por el aroma, el aroma de otoño, el aroma de manzanas asadas.