miércoles, 24 de marzo de 2010

LoS abuelos del Arroz




















Ni arroz pegado, ni guiso ahumado.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Carnero castellano, vaca gallega, arroz valenciano.





Con este título que me he inventado, bien pudiera empezar a escribir la história de una saga de cultivadores de arroz allá en la China,o por cercanía, aquí en la ribera valenciana,pero no es el caso,que más quisiera yo,
Sólo hablo de mis abuelos,bastante alejados de cualquier saga arrocera.

La postguerra,el hambre y la necesidad acercó al abuelo al arroz.
Él,no era de aguas encharcadas y arrozales, el abuelo, era un hombre de monte, y de este,aprovechaba todo lo que podía ,leña, fornilla, carbón que cocía por la noches en las carboneras,algún conejo furtivo que caía en sus cepos , peces desprevenidos en los nidos del Túria y los cultivos del pequeño pedazo de tierra que le había tocado en herencia,pero como digo, la dura postguerra lo llevó como trabajador temporero,al cultivo ,cuidado y recolección arrocera en el Palmar de Valencia.

Traía al pueblo algo de dinero, ropa de las niñas del amo para su hija que era casi de la misma edad ,algunas palabras diferentes de nuestro castizo castellano y como no, gusto,casi devoción al arroz y a su preparación en la cocina.

Le recuerdo a mi madre decir, que la suya,mi abuela ,solo sabía cocinar arroz,de muchas clases, pero arroz. Era la abuela en su pequeño fogón de hierro colado,con el carbón que separaba ,del fuego de la noche anterior, la que cocinaba.De sus cazuelas de barro o porcelana ,salían los aromas del arroz que el abuelo cultivaba.


Arroz con acelgas, con pollo,con conejo, la ollica de arroz con cardos ,alubias pintas y algo de cerdo,arroz con col,arroz con habas,arroz con alcachofas,y los domingos,paella de pollo y conejo y a veces mixta ,se le añadía pescado.
Creo haberlo probado de todas las maneras,excepto con leche, nunca ,en la tradición familiar,se asoció al arroz como dulce.

Mi abuelo aderezaba la comida con anécdotas o dichos importados,de como comían en le Palmar,del allipebre con patas que preparaba la casera o que el arroz de pescado se debía comer con la concha del mejillón,así que primero nos comíamos su carne y después,mi hermana y yo, nos afanábamos en dar cuenta del resto con nuestra válva /cuchara.Era este un arroz divertido,de risas y carreras para ver quien acababa antes.


Un día el arroz de la abuela estaba triste,solo tenía carne,le faltaba la verdura.Otro día ,estaba muy amarillo,no había sofrito de tomate.
A la abuela se le había olvidado como se hacía el arroz y poco a poco ,olvidó todo lo demás.

Mi madre recogió su saber culinario,sencillo y sabroso, añadió a la lista algún arroz más ,supongo que por la influencia de mi padre,ganadero de toda la vida,el arroz con trocitos de jamón,o con costilla de cerdo.

Y como estoy convencida,que los gustos culinarios se aprenden en casa,se transmiten alrededor de la mesa,de generación en generación con sinfonías de cucharas,tenedores o platos,yo también venero el arroz.

Me he adueñado de las recetas familiares,sazonadas con todo lo que escuché,viví e imaginé con cada uno de ellos, y a nuestro partícular recetario de arroces, añadí en honor a un hijo mal comedor,un arroz sin sabor o casi ,el arroz blanco de niño pobre africano,cocido,con un poco de sal y muy,muy seco.
Este arroz, que imagino, salva cada día ,muchas vidas de niños,que comen esto y poco más, a mi hijo y a mí,nos solucionó muchas comidas.

Me pregunto, que tipo de arroces salvará él.

6 comentarios:

Artal de Luna dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Artal de Luna dijo...

"Fugiu d'ací!"... "Estudieu..." ´Nos decía mi padre cada dos por tres cuando íbamos a ayudarle en alguna tarea agrícola. Recuerdo la prisa que se daba en repasarnos las piernas para desengancharnos de ellas las muchas sanguijuelas que pretendían parasitarnos.

Las uñas de los pies cansadas de hundirse en el barro, los brazos y la espalda desnuda toda erosionada por las cerdas de las hojas de las hojas de la planta del arroz.

Los pies hundidos hasta media pantorrilla y el arroz cubriendo casi todo nuestro cuerpecillo (ahora sería menos porque las plantas actuales son mucho menos altas para evitar pérdida de enérgía a la planta, evitar también que con el peso de la espiga se doble y caiga entre el barro y porque la paja del arroz ya no tiene ninguna utilidad).

Hacía mucho calor cuando el sol veraniego estaba alto y mucho frío cuando el sol de la primavera era todavía tíbio.

"Fugiu d'ací!" "Estudieu" y estudiamos y le dimos una patada al cultivo del arroz. Nos dedicamos a otra cosa gracias al tesón y al esfuerzo de mi padre, un jornalero del campo a quien el "senyorer", (los muchos que tuvo) le sacaron hasta la sangre. Y es que no sólo en el líquido y bucólico arrozal había sanguijuelas... no tardamos nada en aprender que fuera de él, las había de peor calaña.

Y estudiamos sí, y aunque a veces no lo parezca estudiamos, y por lo menos ahora, a las 8:49 de la mañana de un jueves estoy escribiendo esto... mi padre, a estas horas y en un día como hoy, estaría tirando de las riendas de Morena, dando saltitos traqueteantes sobre grumos duros de tierra cansada, mientras a su espalda la mirada del senyoret le hiere la piel y el alma... le parece que no va bastante deprisa... mi padre sacaba entre dos y medio y tres jornales cada día... y estudiamos... "gràcies pare".

Larrey dijo...

Por cercanía o casualidad (que nacer, lo que se dice nacer, nací en Valencia) en mi familia el arroz es un elemento indispensable. Y el que no haya probado un buen arroz con abichuelas (con granos dicen en mi pueblo) no sabe lo que es la buena cocina, por muy amigo de Ferran Adriá que sea...

macuera dijo...

Cierto es, se trata del alimento predilecto en los países tercermundistas y nosotros, el resto de mortales que no padecemos penurias, no lo sabemos valorar.
Tu abuela fué olvidando como cocinar el arroz supongo que también, llegaria a perder el holor que éste hace cuando se cocina, llenando cada rincón del hogar.
Es muy triste la pérdida de memoria de nuestra personas, ésas que tanto arroz comieron en su infancia!

Lely Vehuel dijo...

Hola como va,hoy me subi a mi Peregrino de Sabiduria y sali a conocer nuevos amigos,asi llegue aqui,tienes un sitio muy bueno e interesante,me complace mucho recorrerlo,cuando quieras puedes pasar por casa,yo seguire pasando por aqui para disfrutar de este lugar tan agradable,mucha luz y hasta pronto...

Elena dijo...

Las paellas de las abuelan son distintas, pero ambas riquísimas.. con conejo, con marisco, con pollo...solo una no me gustó, una que a pesar de quitar el bicho no pude dar arcadas a mis 37 años... yo no quería pero ...¿qué pintan unos caracoles en la paella?