sábado, 19 de septiembre de 2009

Xoroi,el hombre que vino del mar

Apenas audible para nadie que no fuese ella misma , sus labios pronunciaron la palabra tantas veces silenciada :Xoroi….
Aquellos labios resecos, cansados ,apenas sin voluntad para permanecer cerrados, la dejaron escapar ,Xoroi, Xoroi, Xoroi.
Quería decirla por todas las veces que no pudo hacerlo, por todas las noches de amargura silenciosa, en las que solo en su mente podía repetirla, por todos los años que vivió recordándolo.

Apenas era una jovencita que iniciaba la adolescencia, cuando él la raptó del poblado, pese a ello, nunca temió a aquel hombre, su ternura y amor la ganaron.
Le confesó, que muchos días, la había visto nadar en la playa,que se enamoró de ella, de su voz dulce, de su cabello negro azabache, de su risa.
Y aquella tarde en la que estaba sola, sin la presencia de las otras jóvenes, se la llevó.
Cuando llegaron a su refugio, a la cueva sobre el acantilado, la dejó en el suelo y la miró largamente a los ojos.
Aquella adolescente, enfrentó la mirada y descubrió el rostro de su raptor, un hombre moreno, de cabello rizado y largo, con una mirada triste y profunda como el mar que azotaba las rocas bajo ellos,pero en sus labios, bailaba una sonrisa.

Nada más sucedió en esa noche, ni en otras muchas.
Días de miradas, cuidados,atenciones y silencios.

Un atardecer, cuando la puesta de sol, pintaba de rojos la cueva, creando una cálida atmósfera, el hombre empezó a hablar como si hubiese estado en silencio toda una vida y tuviese que contarla en aquel instante y a ella.
Le confesó su soledad, su llegada a la isla al ser abandonado por el barco pirata al que pertenecía, tras una disputa con el capitán, al que no secundó cuando este se disponía a incendiar un poblado ,en el cual,solo quedaban mujeres y niños.

Abandono en alta mar, ese fue su castigo, destinado a morir sin agua,ni víveres, solo su pericia y obstinación en seguir viviendo, lo salvaron .
El mismo acantilado en el que pudo matarse al estrellarse con su barca, le salvó la vida. Lo escaló, arañando la roca con sus uñas y en mitad de la pared encontró la cueva.

Días, meses de soledad, ocultándose de todo y de todos.
Resguardado entre la rocas y la vegetación abundante, llegaba a la playa para pescar y allí la vió por primera vez,llevándosela primero en la retina ,después en el corazón y más tarde en los brazos.

Al hacerse el silencio otra vez, ella se levantó, se acercó a él,que contemplaba el horizonte ,extendió los brazos y lo llamó por primera vez y para siempre: Xoroi, mi hombre que vino del mar.
Lo abrazó.
Antes de ella, no hubo nada.

Mientras los labios de manera imperceptible seguían murmurando acariciantes su nombre, una lágrima se deslizaba lentamente bañando sus mejillas macilentas, surcadas por diminutas y finísimas arrugas, improntas de los años y el dolor.

Afuera en la noche de ventisca invernal, oyó a las gentes, los gritos,los ladridos de los perros, los golpes de los palos sobre las paredes, venían a por él, lo había descubierto.
El invierno estaba siendo muy crudo .El frío otoño mermó sus provisiones de comida. Los fuertes vendavales y el mar embravecido hacían imposible que saliese a pescar .
Tuvo que hacerlo por ella y por el hijo que tenían, necesitaban alimentos .
Aquel día había nevado, sus huellas en la blanca nieve, lo delataron.
Una partida de hombres siguieron el rastro del ladrón, que asaltaba sus pequeños corrales familiares, en busca de alguna gallina, o la leche de sus vacas.

En unos minutos los atraparían.
Xoroi la abrazó, cogió a su hijo acercándose de manera peligrosa a la pared del acantilado.
Comprendió demasiado tarde lo que pensaba hacer, cuando llegaron los hombres, saltó con su hijo,a un mar embravecido y furibundo.
El grito de la mujer estalló en la cueva,que devolvió un eco multiplicado y casi inhumano :-Xoroiiiiiii
Un hombre sin pasado, que vino del mar , volvió a él . Nunca más, se supo de ellos.

A través de la ventana de su habitación aparecía un cielo casi otoñal ,plomizo ,el viento azotaba las hojas de la palmera que golpeaban regulamente la madera,.
Entreabrió los ojos y se vio reflejada en el pequeño espejo.Su pelo largo y suelto. En brazos su hijo y de la mano ,Xoroi.
Había tardado muchos años en volver a la playa con ellos, pero ya era el momento .
Antes de cerrar los ojos, aún pudo ver como le sonreían e incluso notó en los labios, el sabor a sal del mar.

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En la Cova d'en Xoroi(Menorca) en unas tablillas a la altuta del techo, se contaba una leyenda.Sobre ella ,yo he recreado.

8 comentarios:

El éxodo dijo...

Terrible relato. Terrible y bello. Como el mar.

Besos,

Elena dijo...

Que recreación de la leyenda con tanto amor....y tanta pena. Bss

Artal de Luna dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Artal de Luna dijo...

Para leerlo en un lunes como este que aparenta ser precioso, no muy lejos del mar pero donde no llega el viento salado no está nada mal. Lo peor el final... ¿porqué tienen que ser todos los finales de todas las historias bonitas tan crueles?
Mal estaba tanto "...y comieron perdices" pues sí, un poco cansino si que resultaba, pero no hay color... prefiero las perdices, aunque a veces no sean tales sino mondas y lirondas cebollas...
Pero una historia preciosa, para un lunes precioso.

Larrey dijo...

y pensar que ahora hay una discoteca...

Loc@ dijo...

La has re-creado estupendamente.
¡Qué de gente conocido ha ido a Menorca ultimamente! mi propio hijo... la semana pasada. Besos. PAQUITA

Loc@ dijo...

La has re-creado estupendamente.
¡Qué de gente conocido ha ido a Menorca ultimamente! mi propio hijo... la semana pasada. Besos. PAQUITA

Loc@ dijo...

la culpa del doblete la tiene... el empedrao... vestido de Verificación de la palabra